Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2005.
Resumen
- 05/05/2005 09:17 - [La vida es un paseo...]
- 09/05/2005 11:49 - [Muy ocupada]
- 11/05/2005 09:58 - [Las cinco del viernes]
- 16/05/2005 09:23 - [¿Viajas conmigo?]
- 19/05/2005 09:26 - [La rana que no sabía croar]
- 24/05/2005 12:05 - [Una sorpresa]
- 26/05/2005 09:36 - [¿Amistad?]
- 27/05/2005 11:57 - [Tan sólo un instante...]
- 29/05/2005 18:55 - [El sonido de tus tacones]
- 31/05/2005 09:09 - [¿Crees en los Reyes Magos?]
05/05/2005
[La vida es un paseo...]
Y ahora estaba feliz. Feliz por haber despertado. Ahora haría todo lo que se propuso un día y que por falta de coraje no fue capaz de hacerlo. Ahora, era el momento.
Cumpliría sus sueños, viviría al máximo, disfrutaría de cada instante. "Cogí sólo la flor. Lo mejor de cada instante". Se le vino a la mente esa canción. My way...
Tenía los ojos abiertos. Y no iba a cerrarlos si no era para dejar que su imaginación volase para poder tocar las nubes.
Porque la vida es un paseo... No una carrera. No recordaba bien quién dijo esa frase. Pero la llevaría a cabo.
09/05/2005
[Muy ocupada]
Mi blog está abierto. Pero ahora estoy tan ocupada que no puedo dedicarle apenas nada de tiempo. Voy a escribir esta semana historias para tener cubiertas aquí un par de semanas ok? Prometo colgar una historia a final de esta semana ;) Muchas gracias por vuestra paciencia.
Os dejo una de mis canciones favoritas. Ya la conocéis.
MY WAY
El fin muy cerca está, lo afrontaré serenamente,
ya ves, yo he sido así, te lo diré sinceramente.
Viví la intensidad y no encontré jamás fronteras.
Jugué sin descansar y a mi manera.
Jamás viví un amor que para mí fuera importante.
Tomé solo la flor y lo mejor de cada instante.
Viajé y disfruté, no se si más que otro cualquiera.
Si bien, todo eso fué a mi manera.
Tal vez lloré, tal vez reí,
tal vez gané o tal vez perdí.
Ahora sé que fui feliz, que si lloré también amé.
Y todo fué, puedo decir, a mi manera.
Quizás también dudé cuando mejor me divertía.
Quizás yo desprecié aquello que no comprendía.
Hoy sé que infierno fuí y que afronté ser como era
y así logré seguir, a mi manera.
Porque ya sabrás que a un hombre al fin
conocerás por su vivir.
No hay porqué hablar, ni qué decir,
ni recordar, ni hay que fingir.
Puedo llegar hasta el final, A MI MANERA!!
Os dejo una de mis canciones favoritas. Ya la conocéis.
MY WAY
El fin muy cerca está, lo afrontaré serenamente,
ya ves, yo he sido así, te lo diré sinceramente.
Viví la intensidad y no encontré jamás fronteras.
Jugué sin descansar y a mi manera.
Jamás viví un amor que para mí fuera importante.
Tomé solo la flor y lo mejor de cada instante.
Viajé y disfruté, no se si más que otro cualquiera.
Si bien, todo eso fué a mi manera.
Tal vez lloré, tal vez reí,
tal vez gané o tal vez perdí.
Ahora sé que fui feliz, que si lloré también amé.
Y todo fué, puedo decir, a mi manera.
Quizás también dudé cuando mejor me divertía.
Quizás yo desprecié aquello que no comprendía.
Hoy sé que infierno fuí y que afronté ser como era
y así logré seguir, a mi manera.
Porque ya sabrás que a un hombre al fin
conocerás por su vivir.
No hay porqué hablar, ni qué decir,
ni recordar, ni hay que fingir.
Puedo llegar hasta el final, A MI MANERA!!
11/05/2005
[Las cinco del viernes]
Vuelvo a este juego. Aquí os dejo las cinco del viernes pasado. Este viernes pondré las de esta semana, y el lunes comienzo con mis historias.
Besitos a todos.
1. ¿Cuál es el mejor hotel en el que has estado?
Hmmm... Pues no es que haya estado en demasiados hoteles... Pero bueno, el último en el que estuve estaba bastante bien: Meliá Barajas.
2. ¿El mejor restaurante?
Frutos. En Torremolinos.
3. ¿La playa mas increible?
La de Denia, Alicante. Ya se sabe que las playas de Málagas... con eso del Estrecho... en fin.
4. ¿El viaje mas recomendable?
Madrid forever. Aunaque muchos de vosotros eso no es un viaje.
5. ¿la puesta de sol mas impresionante?
Pues aún no he tenido ninguna realmente impresionante. Supongo que la que realmente me impacte será la que vea junto a Edu :)
Ala, ahí quedan. Un besito a todos y hasta el viernes ;)
Besitos a todos.
1. ¿Cuál es el mejor hotel en el que has estado?
Hmmm... Pues no es que haya estado en demasiados hoteles... Pero bueno, el último en el que estuve estaba bastante bien: Meliá Barajas.
2. ¿El mejor restaurante?
Frutos. En Torremolinos.
3. ¿La playa mas increible?
La de Denia, Alicante. Ya se sabe que las playas de Málagas... con eso del Estrecho... en fin.
4. ¿El viaje mas recomendable?
Madrid forever. Aunaque muchos de vosotros eso no es un viaje.
5. ¿la puesta de sol mas impresionante?
Pues aún no he tenido ninguna realmente impresionante. Supongo que la que realmente me impacte será la que vea junto a Edu :)
Ala, ahí quedan. Un besito a todos y hasta el viernes ;)
16/05/2005
[¿Viajas conmigo?]
Iba a verlo cada tarde después de estudiar y los fines de semana también. Se lo pasaba bien estando allí, haciéndole compañía a Tomás. Sofía le leía un libro para que no se aburriera: “Ojalá fuera cierto”, se llamaba el libro. Una tarde tocaba lectura, y a la tarde siguiente tocaba charla o simplemente escuchar las interesantes historias que Tomás guardaba en un rincón de su mente.
Tomás tenía un compañero de habitación, Alberto. Alberto, se había convertido en uno más de la familia para Sofía. El libro que le leía a Tomás, también iba dirigido para Alberto. Y los días que tocaba charla o historias, Alberto era el que más se entusiasmaba contando sus anécdotas.
Tomás y Alberto le habían enseñado a Sofía infinidad de cosas. Sofía aprendió que las estrellas eran las hijas del sol y la luna. Que el mar era el amante secreto de la luna. A Sofía le fascinaban esas historias. Era mucho más divertido que todo lo que aprendía en el colegio.
Alberto había viajado mucho desde pequeño. En ese mes que había estado Sofía yendo a verlos, Alberto le había descrito cientos de lugares. En una sola tarde, Sofía y Tomás podían viajar con la imaginación a cientos de lugares. Paría, Roma, Sydney, Nueva Cork, Nicaragua, Argentina, México, el desierto de Sahara, etc. Lo describía todo a la perfección. No se olvidaba ni del más mínimo detalle.
“En el desierto de Sahara, es cierto que hace calor. ¡Pero sólo durante el día! Por la noche puedes llegar a coger hipotermias. Cuando caminas por allí, se te hace muy pesado el paseo. La arena se te mete dentro de los zapatos, y si se levanta una pequeña brisa, se te mete en los ojos. Es bastante incómodo. Pero cuando vez las maravillosas dunas, esa extensión tan inmensa de tierra, esa majestuosidad de paisaje, se te olvida todo.”
Mes y medio más tarde, a Tomás le dieron el alta. Se marchó a casa y se despidió de Tomás con la promesa de venir a verlo en cuanto retomara las fuerzas. Sofía también se despidió de él, sólo que ella le prometió seguir viniendo cada día, como había hecho hasta el momento. Y cumplió su promesa.
Un día, llegó a la habitación y Alberto no estaba. Les extrañó muchísimo. Fue en busca de la enfermera para preguntarle dónde le habían trasladado.
-Buenas tardes señora. ¿Sabes dónde han trasladado a Alberto Ruiz? -¿Alberto Ruiz?
-Lo siento, niña. Alberto murió anoche mientras dormía.
Sofía se quedó de piedra. No supo reaccionar.
-¡Cielo! No estés mal. Alberto fue muy feliz siempre. Supo verle el lado bueno a la vida, pese a que se tiró postrado en una cama de hospital la mayor parte de sus días…
-¡Eso no es cierto! Alberto viajó por todo el mundo. Él me describió cada rincón en el que estuvo y yo pude imaginármelo a la perfección.
La enfermera suspiró.
-Preciosa… Alberto era ciego desde que nació. Aunque hubiera viajado, jamás pudo describirte realmente lo que vio, puesto que nunca lo hizo. Pero que eso te sirva de consuelo. Alberto estaba tan enamorado de la vida y tan apegado a ella, que su mente vio todo lo que no pudieron ver sus ojos. Y esa imaginación tan grande, os sirvió a vosotros de entretenimiento. Os contó bellas historias de sus viajes imaginarios. Así no os mintió. Sólo, no os lo contó todo.
Sofía se marchó cabizbaja, pero con una sonrisa en la cara.
“Gracias por darme un trocito de tu felicidad e imaginación, Alberto”.
19/05/2005
[La rana que no sabía croar]
Como he dicho antes, sólo había vegetación y fauna. ¡Pues éstos eran sus habitantes! Los árboles, las plantas, las flores, las abejas, tortugas… vivían en casas, hablaban, hacían la compra y todo igual como nosotros.
Las largas jirafas tenían una casa enorme. Y arriba del todo, más allá de las nubes, se encontraba el tejado de sus casas. En el tejado había una pequeña ventana por donde sacaban las cabezas y observaban todo su pequeño país. Las aves les hacían visitas de vez en cuando. El resto de animales, preferían hablar con las jirafas en el parque, puesto que en su casa, al estar tan alto todo tenían que hablar a gritos y terminaban afónicos.
Los delfines eran los más juguetones. Pero también los más irresponsables. No tenían casas. Se pasaban todo el día paseando a lo largo del océano, visitando a sus amigos los cangrejos, las sardinas, las grandes ballenas, etc. No se preocupaban del trabajo. Lo único que les importaba a estos bellos ejemplares era pasárselo bien. En Juglería se oía durante toda la mañana, toda la tarde y gran parte de la noche las risas incansables de los delfines.
Otros habitantes especiales de este país, eran las ranitas. Y en una de éstas ranitas se centra nuestra historia. No había muchas ranas en Juglería. Tan sólo una familia: la familia Croac. La familia Croac estaba compuesta por Verdi Croac, el padre; Rosi Croac, la madre; Stell Croac, la hermana mayor; Peli Croac, el hermano mediano; y Lucy Croac, la pequeña. Era una familia muy bien vista en aquél país. Tenían una gran casa, una buena posición económica, unos hijos que sacaban grandes notas en las mejores escuelas, un verde esmeralda en sus pieles que cegaban a cualquiera… Eran muy envidiados. Pero como en toda familia, había algo que les inquietaba a todos, tanto a los miembros de ella como a los curiosos vecinos: Lucy Croac, no sabía croar.
¿Cómo no puede saber una ranita croar? Nadie lo comprendía. Se pasaba el día en clases para aprender a croar, sus padres estaban todo el día ayudándole… Pero no había forma. Lucy no croaba. Un día, Lucy fue a visitar a la vieja abuela Spell, la mamá de su papá.
-Lucy, querida… ¿Aún no sabes croar?
-No, abuela. ¡Y de verdad que lo intento! Voy a clases, hago todo lo que me dicen mis padres y mis hermanos… Pero nada, abuela.
-Pero no entiendo por qué. Hace tiempo que ya deberías estar croando. Tienes ya dos años y no has hecho el más mínimo ruido…
-Lo sé abuela… Pero me pongo muy nerviosa cuando están con tanto interés. Y con todos esos vecinos curiosos, que no paran de murmurar… Cuando creo que me va a salir, me pongo nerviosa…
-Hmm… Ya sé cuál es el problema. Vamos a hacer una cosa. Te vas a quedar una temporada en mi casa, que está bastante apartada de tu ciudad. Te vas a relajar y vas a jugar aquí todo cuanto quieras. No te voy a obligar a que croes. El día que tú creas que estás preparada, lo harás.
Y así hicieron. La abuela habló con toda la familia y ellos consintieron la marcha temporal de Lucy a casa de la abuela Spell.
Durante el tiempo que estuvo en la casa de su abuela, ni se acordó que no sabía croar. Jugó, saltó, disfrutó... Se olvidó de todo lo que le obsesionaba y agobiaba en su vida con los padres.
Pero el tiempo pasó y tuvo que regresar. Pero no le importó. Cuando llegó, saludó a todos croando. Sus padres y sus hermanos estaban tan sorprendidos que no pudieron reaccionar sorprendentemente.
“¿Véis? No podéis agobiar tanto a una rana tan pequeña. Todo llega. Si no era su hora, pues no lo era y punto. Para la próxima vez, dejadla libre. En mi casa ha jugado y ha disfrutado como una ranita pequeña, que en definitiva, es lo que es. Espero que esto os sirva de lección.”
Dijo la abuela.
24/05/2005
[Una sorpresa]
Esa noche ni siquiera se fijó en si había o no mensajes en su contestador. Tampoco se fijó en el correo. Estaba tremendamente cansada y bastante desilusionada.
Aquél día en el que Marta se sentía tan abatida, no era un día corriente. Era el día de su primer aniversario. No había recibido ni una rosa, ni un pequeño detalle, ni una simple llamada... Y no podía negarlo, se desencantó bastante.
“Eso te pasa por ser tan detallista Martita. Seguro que si no le dieras tanta importancia a esos detalles tontos, ahora mismo no estarías a punto de llorar por no recibir una llamada suya."
Soltó de mala gana el bolso en el sofá. De camino al baño fue quitándose la ropa. No se esperó ni a entrar para terminar de desnudarse. Abrió el grifo y lo puso lo más caliente que pudo.
Fue al espejo a recogerse el pelo.
"Estúpida. Todo el día harta de trabajar, intentando terminar todo a tiempo para no quedarte más tiempo en ese despacho y así poder ir a cenar con él o a dar una vuelta... Y mira. Seguro que ni se ha acordado".
El agua caliente hizo que el espejo se empañara. Y ahí estaba la sorpresa que tanto esperaba. En el espejo, alquien había escrito un TE QUIERO.
Marta suspiró. Sonrió. Un instante después, Raúl, su novio, aparecía detrás de la puerta con una rosa roja preciosa. Raúl fue hacia ella sin mediar palabra y abrazó su cuerpo desnudo."
*********************
Bueno, tengo escoliosis (o algo así xD). ¿Qué quiere decir? Que tengo desciación en la espalda, contracturas en ambos trapecios y una caderita más alta que otra (pero no estoy coja). Así que apenas puedo coger el ordenador porque se me fastidia mucho más la espalda. Aún así, haré como al principio: escribiré historias para toda una semana y Edu se encargará de subirlas. Pero no podré comentaros hasta el fin de semana.
Cambiando de tema. Les deseo MUUUUUUUUUUUUUUUCHA suerte a María (Nimué y su Kaos) y a Ana (4D4), que ya estarán terminando los exámenes y preparándose para Selectividad. Ánimo mis niñas, que os lo váis a comer con patatas!!!! Os quiero mucho, lo sabéis, ¿verdad?
Y poco más. ¡Ah! darle las gracias a MyeC por la pedazo de página que me ha hecho. Eres un cielo despejado y con un sol que no veas!!!! xD
Y a Edu, que te animes mi vida. Te quiero muchísimo y no te pienso dejar sólo en este bache ok??? Te amo!
26/05/2005
[¿Amistad?]
Había olvidado el placer de reunirte con amigos... Había olvidado el placer de sentir que realmente hay alguien al que se le pueda denominar amigo. ¿De verdad es tan difícil preguntar "¿Qué tal estás?, "¿cómo lo llevas?, ¿cómo te encuentras?"? De verdad, es increíble. Tal vez será porque yo no soy así. A mí no me cuesta nada coger el teléfono y preguntarle a una persona que está mal (ya sea físicamente como psicológicamente) qué tal está.
Pero parece que en esta sociedad, los pilares que realmente la sostenían que eran la amistad y el amor, se van derrumbando a pasos agigantados y por segundos. Cada momento que pasa, nos damos cuenta de quiénes son amigos y de quiénes no. Pese a que esto sea muy triste puesto que casi siempre te vas quedando sin amigos verdaderos, es mejor que suceda así. Total, ¿para qué te sirven personas a las que les da exactamente igual lo que te pasa?. Para eso ya tenemos a los completos desconocidos o a los enemigos.
Siempre he opinado igual. Una amiga (o un amigo) es como una flor: La tienes que regar cuando te pide agua, la tienes que transplantar cuando las raíces comienzan a molestarle... En fin, tienes que cuidarla. Si no lo haces, acabará muriéndose. Os pongo aquí un trocito de "El principito", que define a la perfección lo que quiero decir.
"Apareció entonces el zorro;
-Buenos días-saludó el zorro.
-Buenos días-contestó amablemente el principito que al darse vuelta en dirección a la voz no vio a nadie.
-Si me buscas, aquí estoy-aclaró el zorro- debajo del manzano...
-Pero..., quién eres tú?-preguntó el principito- Eres muy hermoso...
-Soy un zorro-dijo el zorro.
-Acércate..., ven a jugar conmigo-propuso el principito- Estoy tan triste!...
-Jugar contigo? No..., no puedo-dijo el zorro- Aún no estoy domesticado.
-Ah! Perdón-se excusó el principito.
Interrogó, luego de meditar un instante:
-Has dicho "domesticar"? Qué significa "domesticar"?
-Tú no eres de aquí-afirmó el zorro- Puedes decirme qué es lo que buscas?
-Busco a los hombres-respondió el principito- Dime, qué significa "domesticar"?
-Los hombres-intentó explicar el zorro- poseen fusiles y cazan. Eso es bien molesto. Crian también gallinas; es su único interés. Tú buscas gallinas, verdad?
-No-dijo el principito- Busco amigos. Qué significa "domesticar"?
-Ah!..., es una cosa muy olvidada-respondió el zorro- Significa "crear lazos".
-Crear lazos?-preguntó el principito.
-Así es-confirmó el zorro- Tú para mí, no eres más que un jovencito semejante a cien mil muchachitos. Además, no te necesito. Tampoco tú a mí. No soy para tí más que un zorro parecido a cien mil zorros. En cambio, si me domesticas..., sentiremos necesidad uno del otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para tí único en el mundo...
-Creo que empiezo a entender-dijo el principito- Hay una flor... Creo que me ha domesticado.
-Es probable-contestó el zorro- En este planeta, en la Tierra, pueden ocurrir todo tipo de cosas...!
-Oh! No es en la Tierra-se apresuró a decir el principito.
El zorro se quedó no menos que intrigado.
-Acaso en otro planeta?
-Sí.
-Puedes decirme si hay cazadores en ese planeta?
-Oh, no! No los hay.
-Me está resultando muy interesante, Hay gallinas?
-No.
-No existe nada que sea perfecto-dijo el zorro suspirando.
Luego prosiguió:
-Mi vida es algo aburrida. Cazo gallinas y los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen como también los hombres se parecen entre sí. Francamente me aburro un poco. Estoy seguro que..., si me domesticas mi vida se verá envuelta por un gran sol. Podré conocer un ruido de pasos que será bien diferente a todos los demás. Los otros pasos, me hacen correr y esconder bajo la tierra. Pero el tuyo sin embargo, me llamará fuera de la madriguera, como una música. Mira! Puedes ver allá a lo lejos los campos de trigo? Yo no como pan, por lo que para mí el trigo es inútil. Los campos de trigo nada me recuerdan. Es triste! Pero tú tienes cabellos de color oro. Cuando me hayas por fin domesticado, el trigo dorado me recordará a ti. Y amaré el sonido del viento en el trigo...
El zorro en silencio, miró por un gran rato al principito.
-Por favor... domestícame!-suplicó.
-Lo haría, pero... no dispongo de mucho tiempo-contestó el principito. Quisiera encontrar amigos y conocer muchas cosas.
-Sabes...? Sólo se conocen las cosas que se domestican-afirmó el zorro. Los hombres carecen ya de tiempo. Compran a los mercaderes cosas ya hechas. Y... como no existen mercaderes de amigos, es muy simple, los hombres ya no tienen amigos. Si realmente deseas un amigo, domestícame!
-Y... qué es lo que debo hacer?-preguntó el principito.
-Debes tener suficiente paciencia-respondió el zorro- En un principio, te sentarás a cierta distancia, algo lejos de mi sobre la hierba. Yo te miraré de reojo y tú no dirás nada. La palabra suele ser fuente de malentendidos. Cada día podrás sentarte un poco más cerca.
Al otro día el principito volvió:
-Lo mejor es venir siempre a la misma hora-dijo el zorro- Si sé que vienes a las cuatro de la tarde, comenzaré a estar feliz desde las tres. A medida que se acerque la hora más feliz me sentiré. A las cuatro estaré agitado e inquieto; comenzaré a descubrir el precio de la felicidad! En cambio, si vienes a distintas horas, no sabré nunca en qué momento preparar mi corazón... Los ritos son necesarios.
-Qué son los ritos?-preguntó el principito.
-Se trata también de algo bastante olvidado-contestó el zorro- Es aquéllo que hace que un día se diferencie de los demás, una hora de las otras horas. Te daré un ejemplo. Entre los cazadores hay un rito. Todos los jueves bailan con las jóvenes del pueblo. Para mí el jueves es un maravilloso día, ya que paseo hasta la viña. Si los cazadores no tuvieran un día fijo para su baile, todos los días serían iguales y yo no tendría vacaciones.
Fue así como el principito domesticó al zorro. Pero al acercarse la hora de la partida:
-Ah!-dijo el zorro- Voy a llorar.
-No es mi culpa-repuso el principito- Tú quisiste que te domesticara, no fue mi intención hacerte daño...
-Sí, yo quise que me domesticaras-dijo el zorro.
-Pero dices que llorarás!
-Sí-confirmó el zorro.
-Ganas algo entonces?-preguntó el principito.
-Gano-aseguró el zorro- por el color del trigo.
Luego sugirió al principito:
-Vuelve y observa una vez más el jardín de rosas. Ahora comprenderás que tu rosa es única en el mundo. Cuando vuelvas para decirme adiós, yo te regalaré un secreto.
Se dirigió el principito nuevamente a la rosas:
-En absoluto os parecéis a mi rosa. Nadie os ha domesticado y no habéis domesticado a nadie. Así era mi zorro antes, semejante a cien mil otros. Al hacerlo mi amigo, ahora es único en el mundo.
Las rosas se mostraron ciertamente molestas.
-Sois bellas, pero aún estáis vacías-agregó todavía- Nadie puede morir por vosotras. Es probable que una persona común crea que mi rosa se os parece. Ella siendo sólo una, es sin duda más importante que todas vosotras, pues es ella la rosa a quien he regado, a quien he puesto bajo un globo; es la rosa que abrigué con el biombo. Ella es la rosa cuyas orugas maté (excepto unas pocas que se hicieron mariposas). Ella es a quien escuché quejarse, alabarse y aún algunas veces, callarse. Ella es mi rosa...
Regresó hacia donde estaba el zorro:
-Adiós-dijo.
-Adiós-dijo el zorro- Mi secreto es muy simple: no se ve bien sino con el corazón; lo esencial es invisible a los ojos.
-Lo esencial es invisible a los ojos-repitió el principito a fin de acordarse.
-El tiempo que dedicaste por tu rosa, es lo que hace que ella sea tan importante para ti.
-El tiempo que dediqué por mi rosa...-repitió el principito para no olvidar.
-Los hombres ya no recuerdan esta verdad-dijo el zorro- En cambio tú, por favor... no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa...
-Soy responsable de mi rosa...-dijo en voz alta el principito a fin de recordar...
Pero parece que en esta sociedad, los pilares que realmente la sostenían que eran la amistad y el amor, se van derrumbando a pasos agigantados y por segundos. Cada momento que pasa, nos damos cuenta de quiénes son amigos y de quiénes no. Pese a que esto sea muy triste puesto que casi siempre te vas quedando sin amigos verdaderos, es mejor que suceda así. Total, ¿para qué te sirven personas a las que les da exactamente igual lo que te pasa?. Para eso ya tenemos a los completos desconocidos o a los enemigos.
Siempre he opinado igual. Una amiga (o un amigo) es como una flor: La tienes que regar cuando te pide agua, la tienes que transplantar cuando las raíces comienzan a molestarle... En fin, tienes que cuidarla. Si no lo haces, acabará muriéndose. Os pongo aquí un trocito de "El principito", que define a la perfección lo que quiero decir.
"Apareció entonces el zorro;
-Buenos días-saludó el zorro.
-Buenos días-contestó amablemente el principito que al darse vuelta en dirección a la voz no vio a nadie.
-Si me buscas, aquí estoy-aclaró el zorro- debajo del manzano...
-Pero..., quién eres tú?-preguntó el principito- Eres muy hermoso...
-Soy un zorro-dijo el zorro.
-Acércate..., ven a jugar conmigo-propuso el principito- Estoy tan triste!...
-Jugar contigo? No..., no puedo-dijo el zorro- Aún no estoy domesticado.
-Ah! Perdón-se excusó el principito.
Interrogó, luego de meditar un instante:
-Has dicho "domesticar"? Qué significa "domesticar"?
-Tú no eres de aquí-afirmó el zorro- Puedes decirme qué es lo que buscas?
-Busco a los hombres-respondió el principito- Dime, qué significa "domesticar"?
-Los hombres-intentó explicar el zorro- poseen fusiles y cazan. Eso es bien molesto. Crian también gallinas; es su único interés. Tú buscas gallinas, verdad?
-No-dijo el principito- Busco amigos. Qué significa "domesticar"?
-Ah!..., es una cosa muy olvidada-respondió el zorro- Significa "crear lazos".
-Crear lazos?-preguntó el principito.
-Así es-confirmó el zorro- Tú para mí, no eres más que un jovencito semejante a cien mil muchachitos. Además, no te necesito. Tampoco tú a mí. No soy para tí más que un zorro parecido a cien mil zorros. En cambio, si me domesticas..., sentiremos necesidad uno del otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para tí único en el mundo...
-Creo que empiezo a entender-dijo el principito- Hay una flor... Creo que me ha domesticado.
-Es probable-contestó el zorro- En este planeta, en la Tierra, pueden ocurrir todo tipo de cosas...!
-Oh! No es en la Tierra-se apresuró a decir el principito.
El zorro se quedó no menos que intrigado.
-Acaso en otro planeta?
-Sí.
-Puedes decirme si hay cazadores en ese planeta?
-Oh, no! No los hay.
-Me está resultando muy interesante, Hay gallinas?
-No.
-No existe nada que sea perfecto-dijo el zorro suspirando.
Luego prosiguió:
-Mi vida es algo aburrida. Cazo gallinas y los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen como también los hombres se parecen entre sí. Francamente me aburro un poco. Estoy seguro que..., si me domesticas mi vida se verá envuelta por un gran sol. Podré conocer un ruido de pasos que será bien diferente a todos los demás. Los otros pasos, me hacen correr y esconder bajo la tierra. Pero el tuyo sin embargo, me llamará fuera de la madriguera, como una música. Mira! Puedes ver allá a lo lejos los campos de trigo? Yo no como pan, por lo que para mí el trigo es inútil. Los campos de trigo nada me recuerdan. Es triste! Pero tú tienes cabellos de color oro. Cuando me hayas por fin domesticado, el trigo dorado me recordará a ti. Y amaré el sonido del viento en el trigo...
El zorro en silencio, miró por un gran rato al principito.
-Por favor... domestícame!-suplicó.
-Lo haría, pero... no dispongo de mucho tiempo-contestó el principito. Quisiera encontrar amigos y conocer muchas cosas.
-Sabes...? Sólo se conocen las cosas que se domestican-afirmó el zorro. Los hombres carecen ya de tiempo. Compran a los mercaderes cosas ya hechas. Y... como no existen mercaderes de amigos, es muy simple, los hombres ya no tienen amigos. Si realmente deseas un amigo, domestícame!
-Y... qué es lo que debo hacer?-preguntó el principito.
-Debes tener suficiente paciencia-respondió el zorro- En un principio, te sentarás a cierta distancia, algo lejos de mi sobre la hierba. Yo te miraré de reojo y tú no dirás nada. La palabra suele ser fuente de malentendidos. Cada día podrás sentarte un poco más cerca.
Al otro día el principito volvió:
-Lo mejor es venir siempre a la misma hora-dijo el zorro- Si sé que vienes a las cuatro de la tarde, comenzaré a estar feliz desde las tres. A medida que se acerque la hora más feliz me sentiré. A las cuatro estaré agitado e inquieto; comenzaré a descubrir el precio de la felicidad! En cambio, si vienes a distintas horas, no sabré nunca en qué momento preparar mi corazón... Los ritos son necesarios.
-Qué son los ritos?-preguntó el principito.
-Se trata también de algo bastante olvidado-contestó el zorro- Es aquéllo que hace que un día se diferencie de los demás, una hora de las otras horas. Te daré un ejemplo. Entre los cazadores hay un rito. Todos los jueves bailan con las jóvenes del pueblo. Para mí el jueves es un maravilloso día, ya que paseo hasta la viña. Si los cazadores no tuvieran un día fijo para su baile, todos los días serían iguales y yo no tendría vacaciones.
Fue así como el principito domesticó al zorro. Pero al acercarse la hora de la partida:
-Ah!-dijo el zorro- Voy a llorar.
-No es mi culpa-repuso el principito- Tú quisiste que te domesticara, no fue mi intención hacerte daño...
-Sí, yo quise que me domesticaras-dijo el zorro.
-Pero dices que llorarás!
-Sí-confirmó el zorro.
-Ganas algo entonces?-preguntó el principito.
-Gano-aseguró el zorro- por el color del trigo.
Luego sugirió al principito:
-Vuelve y observa una vez más el jardín de rosas. Ahora comprenderás que tu rosa es única en el mundo. Cuando vuelvas para decirme adiós, yo te regalaré un secreto.
Se dirigió el principito nuevamente a la rosas:
-En absoluto os parecéis a mi rosa. Nadie os ha domesticado y no habéis domesticado a nadie. Así era mi zorro antes, semejante a cien mil otros. Al hacerlo mi amigo, ahora es único en el mundo.
Las rosas se mostraron ciertamente molestas.
-Sois bellas, pero aún estáis vacías-agregó todavía- Nadie puede morir por vosotras. Es probable que una persona común crea que mi rosa se os parece. Ella siendo sólo una, es sin duda más importante que todas vosotras, pues es ella la rosa a quien he regado, a quien he puesto bajo un globo; es la rosa que abrigué con el biombo. Ella es la rosa cuyas orugas maté (excepto unas pocas que se hicieron mariposas). Ella es a quien escuché quejarse, alabarse y aún algunas veces, callarse. Ella es mi rosa...
Regresó hacia donde estaba el zorro:
-Adiós-dijo.
-Adiós-dijo el zorro- Mi secreto es muy simple: no se ve bien sino con el corazón; lo esencial es invisible a los ojos.
-Lo esencial es invisible a los ojos-repitió el principito a fin de acordarse.
-El tiempo que dedicaste por tu rosa, es lo que hace que ella sea tan importante para ti.
-El tiempo que dediqué por mi rosa...-repitió el principito para no olvidar.
-Los hombres ya no recuerdan esta verdad-dijo el zorro- En cambio tú, por favor... no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa...
-Soy responsable de mi rosa...-dijo en voz alta el principito a fin de recordar...
27/05/2005
[Tan sólo un instante...]

Si pudiera volver a tenerte entre mis brazos durante tan sólo un instante.
Si pudiera volver a contemplar tus ojos y recrearme en el brillo de tu mirar.
Si pudiera volver a ver esa sonrisa que me da la vida...
Tan sólo te pido un instante. Un instante para sentirme plena. Un instante para amarte. Un instante para enamorarme.
Te pido un instante. Un instante para que me acompañes al cielo, para que vengas conmigo al Paraíso, para que camines junto a mí, para que sigas enseñándome a volar. Un instante para que me guíes en mi camino, para que me dejes disfrutar contigo tus triunfos y acompañarte en tus tropiezos.
Sólo un instante... Quiero volver a sentir tu respiración. Quiero volver a sentir tu latir en mi pecho. Quiero volver a estremecerme cuando tu piel recorre cada milímetro de mi cuerpo.

¿Me das ese instante, Edu?
29/05/2005
[El sonido de tus tacones]
Desde pequeño, a Javier le gustaba mucho escuchar a las mujeres caminar. Le resultaba gracioso ese sonido que producían los tacones. Le relajaba. Había llegado a estar tan atento al sonido de los tacones de las mujeres, que llegó un día en el que supo reconocer a cada mujer de su vida por ese sonido.“Clac… clac… clac…” Sonaban los tacones de alguien.
-Mira, ahí viene Susana. –Le decía a quién estuviera con él.
También sabía si la persona que caminaba con tacones estaba contenta o triste; cansada o animada; enfadada o tranquila. Nadie logró saber jamás cómo conseguía toda esa información a través de ese sonido tan simple.
Se solía sentar en la plaza las tardes en la que no tenía nada que estudiar y hacía buen tiempo. No conseguía ver a ninguna mujer que caminara realmente bien con esos zapatos que daban vértigo con sólo mirarlos. En algún momento de su camino, ese largo tacón les fallaba y provocaba casi la caída.
Puede parecer tonto, pero la obsesión que tenía Javier desde pequeño, era encontrar a una chica que realmente no se pusiera nerviosa cuando la miraran, a una chica que en ningún momento de su camino le fallara el tacón, a una chica con paso firme, que fuera ella quien dominara al tacón y no viceversa.
“Javier, lo que tú buscas se llama perfección. Y eso no existe. Creerás que no, pero tú buscas la perfección en la manera de andar de una mujer, en el sonido de sus tacones. Pretendes que jamás se caiga, que vaya con total seguridad siempre, que no tenga tan siquiera un pequeño desliz… Exiges demasiado, mi vida”. Solía decirle su madre.
Javier siempre se negó a darle la razón a su madre. Pero en el fondo, sabía que la tenía. Se refugiaba en esa obsesión, en esa manía… Y nunca encontró lo que buscaba… Hasta que un día…
Era una mañana de primavera. Javier salió temprano para correr un rato pues hacía tiempo que no hacía deporte y su cuerpo comenzaba a resentirse pese a su juventud. Corrió una media hora por la playa y otra media hora por el paseo marítimo. Le gustaba salir temprano para sentir el aire fresco de la mañana en su cara. Cuando se sintió cansado, se sentó en un banco que encontró en su camino. Miró hacia el suelo sin pensar en nada. Llevaba dos meses sin fijarse en el sonido de los tacones de la gente, y no había caído en esta cuenta.
Mientras estaba absorto en sus pensamientos, un sonido irrumpió su silencio interior. “CLAC… CLAC…” Eran unos tacones. ¿Pero qué tenían esos tacones que habían hecho que después de dos meses sin fijarse en ese sonido, volviera a hacerlo ahora? “CLAC… CLAC…”
“Paso firme… Es una chica segura de sí misma…” Pensaba Javier. Alzó la vista y siguió a la chica con la mirada. Efectivamente, iba con paso firme hacia algún destino que parecía esperarla impacientemente. La observó durante unos minutos. Sus tacones no le fallaron ni un segundo, aunque la chica supiera que estaba siendo observado por un extraño.
Javier se levantó y fue tras ella haciendo footing. Cuando llegó a su altura le habló:
-Hola. Me gusta el sonido de tus tacones.
La chica, sin parar de caminar, le miró y sonrió. Tras una conversación bastante tonta, Javier supo que no había ningún destino que le esperase a esa chica. Simplemente estaba paseando, al igual que él estaba corriendo. Llevaba una vida bastante monótona y tenía la esperanza de que aquella mañana le ocurriese algo. Y lo que le ocurrió, se llamaba Javier.
Consiguió que la chica aceptara tomarse un café con él aquella mañana. Y a esa mañana le sucedieron cientos de cafés, de almuerzos, de cenas, de noches románticas, de paseos por la mañana…
A partir de ése día, la obsesión de Javier por el sonido de los tacones de las mujeres, había desaparecido por completo. Ya había encontrado el sonido que necesitaba, el sonido que le hacía temblar de emoción, el sonido que le hacía sonreír e incluso llorar. Al fin había encontrado su sonido. Y no le importaba si a la chica, que se llamaba Paula, le fallaban sus tacones en algún momento de su camino, pues había comprendido que si esto ocurría, él sería su apoyo, él se convertiría en sus tacones y no dejaría que por ese desequilibrio Paula cayese.
31/05/2005
[¿Crees en los Reyes Magos?]
-No.
-¿Y en las brujas?
-Tampoco.
-¿Y en los elfos?
-¡Menos!
-¿Y en Dios?
-No.
-¿No crees en nada?
-Mis padres dicen que no debo creerme nada de lo que me cuenten. Sólo tengo que creerles a ellos. Sólo puedo creer lo que veo. Y no he visto nada de lo que has dicho.
-Pues mis padres dicen que crea y tenga fe. Que le haga caso a mi imaginación. Que es lo mejor que tenemos. También me dicen que no deje de ser una niña nunca.
-Mis padres piensan que todo eso es una tontería.
-Entonces… ¿Tampoco crees en los Reyes Magos?
-Ya te he dicho que no creo en nada.
-¿Ni en el Ratón Pérez, ni en las hadas ni en los cuentos?
-¡Qué no!
-Pues vaya aburrimiento. Si no crees en nada de eso, no puedes ponerte en los lugares donde viven las hadas o los ángeles. Y si no puedes hacer eso… tampoco puedes jugar.
-Sí que juego, pero juego a cosas distintas del resto de los niños.
-¿Ah sí? ¿Y a qué juegas tú?
-Pues juego a ser abogado o juez. También juego a ser un hombre de negocios como mi padre. ¿Nunca has jugado a nada de eso?
-No… yo prefiero leer un cuento y luego jugar a la historia de ese cuento. Por ejemplo, si leo un cuento de príncipes y princesas, jugamos todos mis amigos. Las chicas somos las princesas que estamos raptadas en las mazmorras de una gran torre que la guarda un maligno dragón. Los chicos son los fuertes guerreros que luchan contra el dragón y le dan muerte para poder rescatarnos.
-¿Y para qué os molestáis en jugar a esas cosas si eso jamás os servirá de algo y nunca podrá ser real?
-¿Y quién dice que no pueda serlo?
-Yo.
-¿Y quién eres tú?
-Pues… un niño.
-Mentira. Tú no eres un niño. Tú eres un adulto en el cuerpo de un niño.
-Eso no es verdad.
-Si fueras un niño, te gustaría jugar a cosas absurdas como tú las llamas. Y creerías en todas esas cosas que creemos los niños. Y no te preocuparía si lo que estamos jugando nos servirá de algo o no. Simplemente jugarías, como hacen los niños.
Álex y Sofía se quedaron callados después de esa conversación. Sofía estaba enfadada con los padres de Álex porque por su culpa, Álex había crecido demasiado rápido. Álex, simplemente, echaba de menos ser un niño. Aunque sólo tuviese ocho años.




































